Durante los 10 primeros días de vida se debe suministrar alimento en forma de migajas tamizadas o minipélets servidos en bandejas planas o en hojas de papel de manera que los pollitos puedan llegar a él  inmediatamente. Por lo menos el 80% del piso debe estar cubierto de papel.

Los sistemas de comederos automáticos deben estar llenos al momento del alojamiento, permitiendo así un acceso fácil al alimento Iniciador. Antes del alojamiento se debe medir y colocar en el papel una cantidad total de 40 g (1.4 onzas) por ave. Para estimular el apetito del pollito, se puede agregar más alimento en el papel a intervalos regulares durante los primeros 3-4 días de edad.

El cambio al sistema principal de comederos se debe realizar gradualmente desde el cuarto o quinto día, cuando las aves empiecen a mostrar más interés en este sistema. La transición al sistema principal debe haberse realizado por completo hacia el sexto o séptimo día, y en el séptimo día ya se deben haber retirado las bandejas de alimento. Una vez se haya hecho la transición por completo, el alimento se debe cambiar gradualmente de migaja o minipélet a un pélet de buena calidad.

Las aves no deben recibir pélets enteros (3-4 mm) antes de los 18 días de edad. Las dietas que se proporcionen a las aves dependerán del peso vivo, la edad de sacrificio, el clima y el tipo de galpón y equipo.

La Tabla 3 muestra los sistemas más comunes de comederos y el espacio sugerido por ave. Si el espacio de comedero no es suficiente, se reducirá la tasa de crecimiento y habrá una baja uniformidad. El número de aves por sistema de comedero depende, a la larga, del peso vivo al sacrificio y del diseño del sistema. Si se está aplicando un programa de iluminación para modificar el crecimiento, se debe prestar atención especial al espacio de comederos para considerar la competencia adicional.

Tabla 3 : Espacio de comederos por ave para diferentes tipos de comederos.

Todos los tipos de comederos se deben ajustar para garantizar el nivel mínimo de desperdicio de alimento y para que las aves tengan un acceso óptimo. La base de la tolva o del plato debe estar a nivel de la parte superior de la pechuga (Figura 2). La altura de los comederos de tubo o de plato se debe ajustar individualmente. Para ajustar la altura de los comederos de cadena se puede utilizar un malacate.

Figura 2 : Altura de los comederos para pollos de engorde

Cuando el comedero no está a la elevación adecuada (demasiado alto o demasiado bajo), se aumenta el nivel de desperdicio de alimento. Además de la pérdida económica, se pierde precisión en los cálculos de conversión alimenticia. Adicionalmente, cuando las aves se comen el alimento del piso, hay un mayor riesgo de contaminación bacteriana.

El alimento debe estar distribuido de manera uniforme en todo el sistema de comedero para dar la misma  oportunidad a todas las aves de comer al mismo tiempo. Si el alimento no está distribuido uniformemente, se reduce el desempeño y se incrementan el desperdicio y el daño por rasguños asociado con la competencia por alimento en los comederos.

Los sistemas de plato y de tubo requieren que se hagan los ajustes a nivel de cada comedero individual. Para garantizar la uniformidad en la distribución del alimento,
la configuración de la profundidad debe ser la misma para cada plato o tubo. Los comederos de plato y de tubo, si son de llenado automático, tienen la ventaja de que todos se llenan simultáneamente, haciendo que el alimento esté disponible para todas las aves inmediatamente.

Sin embargo, cuando se utilizan comederos de cadena, lograr una buena distribución toma más tiempo y el alimento no está disponible de inmediato para todas las aves. Con todos los sistemas de comederos es una buena práctica permitir que las aves consuman todo el alimento que está servido en los rieles o platos una vez al día, con el fin de reducir el desperdicio y así mejorar la eficiencia.

Los sistemas de comederos de cadena permiten un ajuste más fácil de la profundidad del alimento, ya que sólo se requiere hacer un ajuste a la tolva. Un mantenimiento cuidadoso de estos sistemas minimiza la incidencia de daños en las patas de las aves.